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Insuficiencia venosa crónica
 
Información básica
Las venas del interior de las piernas retornan sangre con bajo contenido de oxígeno al corazón. A medida que las personas envejecen, estas venas se debilitan y estiran.
Cuando las venas se debilitan y pierden la capacidad de bombear sangre con efectividad, la afección se denomina insuficiencia venosa crónica, o IVC.
Los síntomas de la IVC incluyen venas varicosas, problemas de piel, hinchazón de pierna y tobillo, pantorrillas tensas, y piernas que se sienten pesadas, cansadas, molestas, o doloridas.
Cuando las venas de las piernas se debilitan y pierden la capacidad de bombear cantidades adecuadas de sangre, la afección se denomina insuficiencia venosa crónica, o IVC.

Las venas retornan la sangre al corazón de dos maneras. Ya sea, la fuerza del corazón para bombear sangre nueva empuja la sangre de vuelta hacia el corazón, o bien, la sangre fluye hacia el corazón por la fuerza de gravedad. Cuando la sangre tiene que vencer la gravedad y fluir corriente arriba hacia el corazón, como lo hace a través de las venas profundas de las piernas, los músculos de las piernas se contraen para bombear la sangre de vuelta al corazón.

El retorno venoso en acción.
El retorno venoso en acción.
Las paredes de las venas son elásticas, y muchas venas tienen pequeñas válvulas que sólo permiten que la sangre circule en una dirección. Cuando los músculos de las piernas se contraen, empujan hacia adentro contra las paredes elásticas de las venas. Esto comprime la sangre hacia arriba, abre las válvulas y envía la sangre hacia el corazón. Cuando los músculos de las piernas se relajan, la pared venosa también se relaja y las válvulas dentro de la vena se cierran para evitar que la sangre fluya hacia atrás. Este método de bombear sangre desde las piernas se llama retorno venoso.

El retorno venoso es más efectivo cuando la persona camina y los músculos de las piernas se contraen. Pero cuando la persona se sienta o está parada, puede aumentar la presión de sangre en las venas de las piernas. Las venas profundas generalmente son capaces de soportar periodos cortos de inactividad, pero los periodos extendidos de presión pueden estirar y debilitar las paredes venosas.

La presión sanguínea en aumento puede estirar y lesionar las paredes venosas. Puede ocurrir que las venas ya no puedan bombear la sangre de vuelta al corazón.

¿CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS?

Los síntomas de la IVC pueden incluir:
  • Venas varicosas;
  • Ulceración o lesiones de la piel;
  • Lipodermatoesclerosis, que puede aparecer como una erupción en la piel de las pantorrillas o tobillos;
  • Piel enrojecida o decolorada; y
  • Edema o inflamación.
CAUSAS Y FACTORES DE RIESGO

La hipertensión venosa, o presión sanguínea alta en las venas que persiste con el tiempo, es la causa primaria de la IVC. La IVC también puede ser causada por:
  • Un trombo, o coágulo sanguíneo, que bloquea el flujo de sangre en una vena, llamada trombosis venosa profunda; o
  • Flebitis, una inflamación de una vena superficial que hace que se forme un coagulo sanguíneo.
Entre los factores de riesgo se citan:
  • Herencia;
  • Obesidad;
  • Embarazo;
  • Estilo de vida sedentario;
  • Fumar;
  • Trabajos que requieran largos periodos de permanencia parado o sentado en un lugar; y
  • Edad y sexo (las mujeres de 50 años son más propensas a desarrollar IVC).
DIAGNÓSTICO

Los médicos pueden diagnosticar ICV después de realizar una cuidadosa anamnesis y examen físico. Para confirmar el diagnóstico de ICV, el médico puede pedir uno o más de los siguientes estudios:
  • Ecografía dúplex;
  • Pletismografía; y
  • Venogramas.
METODOLOGÍA DEL TRATAMIENTO

Los objetivos del tratamiento de la ICV son restablecer la vida activa de la persona y minimizar el dolor o la incapacidad. En forma típica, la IVC no representa una amenaza seria de muerte o para la pierna, y con el tratamiento apropiado la mayoría de las personas con esta enfermedad pueden continuar llevando una vida activa. En la mayoría de los casos, la IVC leve puede tratarse en forma externa con procedimientos simples. Los métodos de tratamiento comprenden:
  • Terapia de compresión elástica;
  • Escleroterapia;
  • Flebectomía;
  • Cirugía de venas profundas; o
  • Reparación de válvula.
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